La voz de la ciencia
31ene/120

Más allá del gato de Schrödinger

“En mi opinión, sólo hay una forma de aproximar un científico eminente al gran público, y es discutiendo y explicando, en un lenguaje que en general sea comprensible, los problemas y las soluciones que han constituido el trabajo de toda su vida. Por supuesto… el aspecto personal también ha de ser considerado, pero no ha de convertirse en el tema principal..” (De una carta de Einstein escrita en 1942).

Antes de hablar, de la famosa “paradoja de la medida” en la mecánica cuántica: el gato de Schrödinger,  sería interesante saber algo sobre el autor y así poder entender mejor sus teorías.

Erwin Rudolf Joseph Alexander Schrödinger (Viena 1887 – Viena 1961)

Hijo único de una familia de clase media-alta, recibió una educación orientada a las humanidades. Aprendió inglés, francés, español y además latín y griego clásicos. Schödinger era brillante, poco convencional, a la vez espiritual y antirreligioso, con gran encanto personal y de una presencia estudiadamente desaliñada; en opinión de Otto Frisch, Schrödinger era el único científico capaz de argumentar contra cualquier teoría aceptada tan convincentemente que al final parecía que tenía que ser falsa; ahora se entiende que siete décadas después se sigue hablando de la paradoja de Schrödinger del gato en la caja.

En Navidad de 1925, Schrödinger descubrió “la ecuación de ondas” que describe el comportamiento ondulatorio de la materia por medio de sus soluciones, las funciones de onda. Aquí competían la ecuación de Schrödinger y la visión de la mecánica cuántica de Heisenberg; Schrödinger buscaba una visualización de la realidad y Heisenberg era contrario a las engañosas “visiones intuitivas”.

Schrödinger utilizaba el paradójico ejemplo de su famoso gato (1935) para ilustrar la “paradoja de la medida” en la mecánica cuántica: “el gato de Schrödinger” estaba encerrado en una caja con un dispositivo que podía dar lugar a la emisión de un veneno mortal de acuerdo con las reglas probabilistas de la física cuántica, por lo que, antes de comprobar su estado de salud, el estado del gato tenía que ser una mezcla de ambas posibilidades, vivo y muerto. Sin embargo, la observación, abriendo la caja, sólo podía dar como resultado una posibilidad, “muerto” o “vivo”, según que el veneno se hubiera derramado o no.

En el próximo video se explica la “paradoja de la medida”: ¿Cómo puede algo o alguien estar vivo y muerto a la vez? Lo que pasa realmente tiene que ver con la decoherencia cuántica.

“Lo más difícil de aceptar quizá sea la implicación de que nuestra observación no sólo crea una realidad presente, sino que también crea un pasado congruente con esa realidad (que cuando nuestra schroedinger_dog_speakingobservación colapsaba el estado de superposición del gato en vivo o muerto (..). Lástima que Schrödinger no pueda ser testigo del creciente interés en su gato. Él estaba convencido de que la Naturaleza quería decirnos algo, y que los físicos deberían ir más allá de la aceptación pragmática de la teoría cuántica. Estaría de acuerdo con John Wheeler “En alguna parte algo increíble está esperando a suceder”. Bruce Rosenblum y Fred Kuttner.

Los intereses de Schrödinger no se redujeron a la física: en 1948 publicó “La naturaleza y los griegos”. También realizó contribuciones a la biología molecular; a Schrödinger se debe el primer estudio sobre las bases físicas de la vida que tuvo una gran influencia en los descubridores de la doble hélice que descifra la estructura de la molécula hereditaria, quienes recibieron en 1962 el premio Nobel de fisiología o medicina.

Schrödinger recibió el premio Nobel de física en 1933 junto con Dirac “por el descubrimiento de nuevas formas de la teoría atómica”.

Ana Ramírez de ArellanoAna Ramírez de Arellano

Licenciada en Física de Materiales por la UCM
Masterclass en Microscopía de Alta resolución
Experta en comunicación estratégica y planificación en redes sociales orientada a la acción social
Fotógrafa. Web Personal

Fuentes:

“En torno a Albert Einstein su ciencia y su tiempo” José Adolfo de Azcárraga

“El enigma cuántico” Bruce Rosenblum y Fred Kuttner.

 

 

Publicado por ANA RAMIREZ DE ARELLANO

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